No ha sido hasta este miércoles cuando James Comey, director de FBI, ha decidido hablar sobre el iPhone «hackeado». Hace ya más de una semana que el Gobierno de EE.UU. accedió al terminal de Syed Farook, uno de los autores de la matanza de San Bernardino (California) que dejó 14 muertos, tras la negativa de Apple de ayudarles.

Comey, que ha participado en un conferencia en la Universidad de Kenyon (Ohio) sobre cifrado y vigilancia, ha querido lanzar un mensaje tranquilizador. Aunque no ha revelado quién les ha ayudado ni qué han hecho con exactitud, sí ha querido dejar claro que lo que han hecho solo es posible en el iPhone 5C con iOS 9 del terrorista, no en modelos posteriores. Aunque reconoció, tal y como ha publicado «Mashable»: «Nunca puedo estar completamente seguro, pero estoy bastante seguro de eso».

El director de FBI se ha limitado a aclarar que poseen una herramienta que ha hecho posible desbloquear el «smarpthone». Pero, en caso de enfrentarse a situaciones similares con terminales más nuevos, como el iPhone 5S, 6 o el 6S, esa misma técnica no se podría utilizar y probablemente tendrían que acudir a Apple.

¿Y quién les ha facilitado dicha herramienta? Según «Mashable», Comey se limitó a decir que confía en ellos. «El FBI es muy bueno guardando secretos», afirmó, para dar por zanjado que nunca saldrá a la luz esta información.

James Comey aseguró estar muy feliz de que el litigio con Apple haya llegado a su fin. Ahora, el FBI trabaja en analizar la información rescatada del iPhone 5C pero reconoció que el tema del cifrado, la privacidad y la seguridad aún continúa porque se trata de un asunto muy complejo.

El Senado de EE.UU. trabaja ya en una ley para regular la encriptación de los datos digitales que permita a las autoridades el acceso a ellos ante casos de terrorismo y crímenes. Algo que Apple y las grandes empresas tecnológicas quieren impedir.